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    "Los pueblos se van reconstruyendo y reorganizando según su época" Noticias martes 11 de Diciembre de 2018

    Los pueblos te llaman: Nahuelpan Presidente, obra que se presentará este viernes 14 y sábado 15 de diciembre en Sala Upla, aborda el poder, la discriminación y  ser mapuche en la urbe y  esa doble identidad de quienes son descendientes de los primeros habitantes del centro sur del país. La obra fue creada y montada por las compañías Epew y Colectivo Bestias de Santiago, con el fin de generar un diálogo entre artistas pertenecientes a la cultura Mapuche y chilena.

    Todo ocurre el  año 2038 y en plena campaña presidencial y el candidato Nahuelpan se debate entre dos planos: por un lado, el hombre público que cautiva a sus electores para alcanzar el sillón presidencial, y por otro, su faceta privada, cubierta de incertidumbres. ¿Qué fuerzas políticas y sociales lo apoyan?, ¿cuál es el escenario que debe enfrentar?, ¿sueña con rebelar a su pueblo?, ¿respetará la tradición republicana? Esas son algunas de las dudas que rodean al candidato Nahuelpan en su carrera presidencial.

    La obra unipersonal y protagonizada por el actor Gastón Salgado, quien personificó a Martín Vargas en la aclamada serie de Mega, y a quien la revista Sábado lo declaró el actor revelación del 2018,  cuenta con la dirección de Constanza Thümler.  La  dramaturgia es  de Roberto Cayuqueo, actor y dramaturgo mapuche a quien entrevistamos para hablar de  la escritura de Nahuelpan   y sobre ser mapuche hoy en Chile.

     

     

    Desde su estreno este año, ya han realizado 4 temporadas en distintas sala de Santiago ¿A qué atribuyes el éxito que ha tenido la obra?

    -Creo que es el tema, ya que plantea una contradicción. Cómo un mapuche se hace presidente de Chile e intenta presidir un Estado que violenta y ha sido culpable de al colonización y del despojo de tierras desde el proceso de “pacificación de la Araucanía” hasta el día de hoy con el famoso Plan Araucanía. Siempre es el mismo problema, el mapuche versus el chileno.

     

     

    En  el proceso de escritura del texto ¿Qué elementos  querías  desarrollar en la voz de este mapuche que es candidato a  la presidencia?

    -Bueno, tiene que ver con una reflexión que llevo desarrollando hace harto tiempo. Que es palpable en la realidad chilena. Cuando tienes un apellido mapuche te remarcan que eres mapuche, pero si te vas a una comunidad al sur, te dicen inmediatamente. ”Ah usted es de Santiago”. Entonces habitamos un poco esta doble nacionalidad o doble pertenencia,   y en ambos espacios eres apuntado como el otro.  Y por otra parte también pensamos cómo  una minoría siempre es la que gobierna, una elite. Cómo una minoría puede gobernar un país cómo se construye para acceder a ese poder. El último censo arroja que el 10% dela población es mapuche  por lo tanto un presidente mapuche tiene que hablarle a ese 90 %.

    ¿Por qué la situaron en 2038?

    -Me gusta mirar desde ese pasado y proyectar un futuro, por eso Nahuelpan ocurre en el 2038, más allá que pareciera ser que en lo mapuche siempre se está hablando de un pasado y el esfuerzo en esta obra es seguir mirando un  futuro y cómo lo queremos construir. Esa es la pregunta abierta para el pueblo mapuche desde Nahuelpan.  Si queremos llegar al poder, cómo queremos hacerlo.

     ¿Cuánto de tu realidad como mapuche está en Nahuelpan?

    El texto también es bien autobiográfico. Lo trabajamos con Claudio Alvarado Lincopi que es un historiador mapuche con quien  compartimos una historia similar: vivimos en Santiago, somos hijos de inmigrantes mapuches que se desplazaron a la ciudad, crecimos bajo las normas de Santiago, pero nunca dejamos de mirar al sur y ahí estamos, en esa frontera. Si bien no nos situamos al sur del Bio Bio para hablar en esta obra, la situamos al medio, en esa corriente y tensión que establece la frontera del río entre chilenos y mapuches.

    Tu eres parte de u una generación que ha alzado la voz del pueblo mapuche en muchos espacios y sobre todo de arte,¿ Por qué crees que sucede eso?

    – Si tú revisas la historia del pueblo mapuche del siglo XX , nosotros somos la primera generación universitaria y también somos la primera generación que accede a canales de información que permiten  que uno reflexione en torno a lo que nos ha pasado como pueblo  y esas distintas versiones del ser mapuche. Varias veces me han dicho, “esta obra no es mapuche” y yo digo “me podrían explicar lo que es mapuche porque yo aún no lo sé”.  Es ahí donde artistas como Daniela Catrileo, Francisco Huichaqueo, o la misma figura de Matías Catrileo, que no cumple el patrón fenotípico de un mapuche, sin embargo lo era,  ahí se estaba construyendo identidad , tanto en el sur como acá ( Santiago) y Nahuelpan lo dice también “Yo no nací en una ruca, nací en Santiago , soy de clase media baja, nací en población” y ese es el nuevo lugar que hemos habitado como pueblo y si tu miras el desarrollo de los pueblos que tienen un relato de identidad arraigado, como el pueblo palestino por ejemplo, sea donde hayan nacido dicen ser palestinos igual. Para el mapuche es lo mismo, estamos  haciendo esa reflexión y se está generando ese sentido de pueblo, hemos sido desplazados de un territorio, somos nietos de un desplazamiento que  se explica con el 70% de los mapuches viviendo en Santiago y no en la Araucanía.

     

    Hace unos años trabajaste con el artista samoano Lemi Polifasio en dos montajes I am Mapuche y Mau Mapuche, donde compartiste además con comunidades de pueblos originarios de Nueva Zelanda, ¿cómo influyó esa experiencia en tu trabajo?.

    -Esa fue una experiencia para mí fundadora, sobre todo de pensamiento y fue una experiencia súper  fuerte para todos los que participamos. Hasta ese momento la identidad era un conflicto y ser mapuche en el teatro, o en mi oficio de actor era una carga, porque sólo me llamaban para roles mapuche, siendo que yo veía que había muchos actores morenos.  Y cuando estuvimos casi un mes en Aukland y en comunidades maorís me di cuenta que para ellos la identidad no era un problema y menos trabajar y desempeñarte como maorí. Ellos tienen un canal de televisión , hay universidad maorí, hospitales, jardines infantil, centros de ayuda social, centros de desarrollo tecnológico . Pero a nosotros nos han educado que nuestra cultura está en un museo , y te encierran  en una época pasada como un pueblo que ya cambió o no sigue siendo, y la verdad es que la  identidad  se va construyendo, los pueblos se van reconstruyendo y reorganizando según su época. Hay una fisura en el chileno al pensar al pueblo mapuche como algo del pasado y por ende como algo folclórico. Lo primero es  descolonizarse uno.

    ¿Qué elementos de la cultura mapuche te interesa desarrollar en el teatro ?

    -Ahora estoy trabajando en un proyecto que se llama Maps-urbe que es un trabajo antropológico en donde estamos estudiando el desplazamiento mapuche urbano. Me interesa el territorio y cómo éste nos abre la posibilidad a nuestro relato, porque desde el momento de la formación del artista chileno y latinoamericano en general cuando te enseñan  historia del arte sólo te pasan la historia del arte europeo, y nuestra historia sigue siendo euro centrista, siendo que el epew (relato mapuche) habla del territorio, el río, la montaña, es decir, desde tu lugar geográfico levantas tu imaginario. Eso es lo que quiero hacer, reversionar nuestra historia  en un territorio profundamente colonizado. Si vas a Temuco, no es casual que las calles tengan nombre de militares, o los intelectuales de los principios del siglo XX como Lastarria, Vicuña Mackena fueron personajes que impulsaron la pacificación de la Araucanía. Todo monumento está levantado en sangre.

    Imagen: Juli Graña